Metallica reunió a unas 94.000 personas en el Estadio Olímpico de Berlín y estableció un nuevo récord de asistencia para el recinto.
El 30 de mayo de 2026, Metallica reunió a unas 94.000 personas en el Estadio Olímpico de Berlín. El concierto se convirtió en el mayor espectáculo en la historia de este recinto y, según estimaciones de medios alemanes, en uno de los eventos de rock más multitudinarios jamás celebrados en Alemania.
Los titanes estadounidenses de la escena heavy Metallica volvieron a demostrar que, tras más de cuatro décadas de carrera, no son solo una banda de culto, sino una auténtica potencia mundial de estadio. La actuación en el Olympiastadion de Berlín formó parte del M72 World Tour In The Round, un formato construido alrededor de un escenario circular situado en el centro del estadio. Oficialmente, el concierto fue anunciado como un show de Metallica con Gojira y Knocked Loose como invitados.
Precisamente el concepto escénico «in the round» fue la clave del récord. A diferencia de una configuración de concierto tradicional, en la que parte de las gradas queda bloqueada por el escenario y la zona de backstage, la estructura central permitió aprovechar prácticamente todo el estadio. Según rbb24, en los conciertos habituales, un lleno total en el Estadio Olímpico suele limitarse a unos 72.000 espectadores, mientras que la capacidad futbolística del recinto es de aproximadamente 73.856 localidades. Para Metallica, el césped y las pistas de atletismo fueron cubiertos, y el espacio alrededor del escenario se transformó en una enorme fan zone.
El anterior récord de asistencia para un concierto en el Olympiastadion de Berlín pertenecía a U2: en 2009, la banda irlandesa congregó allí a algo más de 90.000 personas durante su célebre 360° Tour. Ahora, Metallica ha elevado aún más el listón, llevando el formato del rock de estadio a un nuevo nivel y convirtiendo, de hecho, la histórica arena deportiva en un gigantesco anfiteatro metal.
Uno de los momentos más simbólicos de la noche fue el guiño de Metallica a la cultura rock alemana. Durante el concierto berlinés, Kirk Hammett y Robert Trujillo interpretaron un fragmento de «Sonne» de Rammstein, uno de los himnos en alemán más reconocibles del siglo XXI. El público coreó la letra en alemán, convirtiendo la versión en un gesto local de respeto y en uno de los episodios más comentados de la velada.
El setlist del concierto reunió distintas etapas de Metallica: desde la contundencia temprana de «Creeping Death» y «For Whom the Bell Tolls» hasta himnos de estadio como «Nothing Else Matters», «Enter Sandman» y material del álbum «72 Seasons». Ese equilibrio se ha convertido en una parte esencial del éxito de la gira: la banda no se apoya únicamente en la nostalgia, pero tampoco renuncia a las canciones que la convirtieron en una de las formaciones de rock más importantes del planeta.
Para la propia Metallica, este récord parece una continuación natural de una larga historia. Fundada en 1981 por James Hetfield y Lars Ulrich, la banda pasó del thrash metal underground a un estatus global, conservando al mismo tiempo su pesadez característica, su disciplina y una conexión directa con sus fans. Según la Recording Academy, Metallica ha vendido más de 125 millones de álbumes en todo el mundo, mientras que el sitio oficial del grupo subraya que su historia comenzó en Los Ángeles el 28 de octubre de 1981.
El récord berlinés importa no solo como cifra. Demuestra que, en la era del streaming, los formatos breves y la atención fragmentada, el rock en vivo todavía puede convocar audiencias propias de grandes acontecimientos deportivos nacionales. Metallica en Berlín se convirtió en un ejemplo contundente de cómo la música heavy clásica, una escenografía ambiciosa y la cultura fan pueden crear un evento que va mucho más allá de un concierto convencional.
