Shakira y Roger Waters invirtieron 16 millones de dólares en una isla privada en las Bahamas, donde planean crear un proyecto cultural y turístico único con villas de lujo, playas privadas y espacios artísticos.
La cantante Shakira y el músico legendario Roger Waters, uno de los fundadores de Pink Floyd, han invertido alrededor de 16 millones de dólares en la compra de una isla privada en el mar Caribe. El proyecto contempla la creación de un espacio cultural y turístico de lujo, orientado a viajeros adinerados y amantes del arte.
La isla se encuentra en el norte del archipiélago de las Bahamas y ya cuenta con un notable potencial natural: en su territorio hay cinco playas y varias cascadas, mientras que la zona costera es conocida por su rica fauna marina y arrecifes de coral. Según los agentes inmobiliarios locales, la ubicación es ideal para un turismo exclusivo que combine privacidad y estética natural.
Según el inversor, vinculado al futuro proyecto, Arturo Rubinstein, el resort se diferencia de forma fundamental de los destinos de lujo tradicionales:
«No habrá campos de golf ni yates; aquí la apuesta está en las emociones y en viajeros con sensibilidad artística. Es un proyecto cultural».
La iniciativa prevé la construcción de villas de lujo con playas privadas, así como de galerías de arte y espacios para eventos culturales. El proyecto se posiciona como una síntesis de ecoturismo, arquitectura y arte contemporáneo, una tendencia que en los últimos años se ha desarrollado activamente en el segmento del turismo de alto nivel.
De este modo, la inversión conjunta de Shakira y Roger Waters va más allá del desarrollo inmobiliario estándar y refleja la tendencia hacia un turismo consciente y orientado a la cultura, donde los valores clave no son el estatus ni la escala, sino el contenido y la experiencia única.