Dima Bilan resultó herido durante el rodaje del videoclip «Dreamers», donde interpretaba el papel de un vampiro. Un peligroso truco sin dobles, una caída desde altura y coincidencias misteriosas generaron debate en el mundo del espectáculo.
Entre actores y músicos existe desde hace tiempo la creencia no escrita de que encarnar personajes relacionados con la mística y el «lado oscuro» suele ir acompañado de una serie de acontecimientos desagradables. Si se trata de superstición o de simples coincidencias sigue siendo una cuestión abierta. Sin embargo, el incidente ocurrido con Dima Bilan durante el rodaje de su nuevo videoclip ha vuelto a poner sobre la mesa estas leyendas.
En primavera, el artista grabó la canción «Dreamers», y poco después comenzaron los trabajos de la versión audiovisual. Según el guion, Bilan aparece en el papel de un vampiro, un personaje ya consolidado en la cultura popular. El set fue diseñado al estilo de un castillo gótico: iluminación tenue, decorados sombríos y un maquillaje cuidadosamente elaborado crearon una atmósfera cercana al cine de fantasía oscura. Los miembros del equipo destacaron lo convincente que resultó su interpretación.
Una de las escenas clave del videoclip fueron los «vuelos» del protagonista. A pesar de las propuestas de recurrir a especialistas para los episodios más complejos, Bilan insistió en realizar las acrobacias por sí mismo. Según el equipo, el sistema de seguridad se comprobó varias veces, pero durante una de las tomas ocurrió lo inesperado: el cable se soltó y el artista cayó junto a su compañera desde una altura aproximada de tres metros.
Durante unos segundos, el equipo quedó paralizado, y muchos interpretaron la situación como una señal inquietante. Sin embargo, Bilan se negó a detener inmediatamente el rodaje, ya que en los primeros momentos no sintió consecuencias graves. Solo más tarde, en una pausa entre tomas, reconoció un dolor intenso en el costado, lo que despertó preocupación por posibles lesiones.
Pese a lo sucedido, el equipo del videoclip subraya que el incidente no tiene carácter místico y se considera un riesgo habitual de producción. El propio Bilan también lo define como una «lesión doméstica», aunque admite que el episodio le hizo recordar antiguas supersticiones del mundo artístico.
El rodaje del videoclip se reanudará tras una breve pausa. Es probable que el incidente solo aumente el interés del público por el proyecto, ya que en el mundo del espectáculo la frontera entre la mística, la imagen y la realidad siempre ha sido especialmente difusa.